Noche infinita.
Un camino, luces tenues proyectadas desde las farolas, creando sombras tímidas.
Silencio, soledad, típico de la madrugada.
No sabes si sentir paz o miedo, pues a veces la noche oculta el mal.
Entras en casa y ahí está: tu cuerpo inerte sobre la cama.
No entiendes nada, hasta que recuerdas que ayer despertaste en un lugar donde sólo había vacío.
Respiras tranquila porque, al final, morir no duele, sólo trae pena, si acaso.
Te toca terminar algo que dejaste a medias en la vida terrenal. Cuando acabes, entonces podrás descansar eternamente.
Mientras, disfruta de la noche, pues ya no tienes nada que temer.

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